A menudo sueño con que alguien encuentre una solución mágica para el hambre en el mundo, la pobreza, las desigualdades sociales...Que se nos esté escapando algo, y haya un mecanismo que resuelva este desastre. Un profesor -que había trabajado en ONGs de cooperación internacional- me dijo una vez "llevamos 60 años enviando ayuda y no ha habido un cambio real". A pesar de que me animaba a seguir colaborando en todo, se mostraba escéptico y desanimado con el tema.
Como dudo de que ese momento mágico se produzca, creo que lo que hay que cambiar son las mentalidades, esforzarnos por ponernos en el lugar de los que más sufren. Y está fenomenal mandar dinero, hacer voluntariado y complicarse así las rutinas por sacar tiempo para los demás pero creo que también habría que ponerse en su lugar de forma más concreta. Se me ha ocurrido que nos atrevamos a vivir peor unos días dentro de nuestra vida normal. Por ejemplo durante unos días, probar a ducharnos con agua fría, a estar sin lavaplatos, a disponer sólo de nuestros pasos para desplazarnos (ni coche, ni metro, ni bus), a comer arroz blanco sin excepciones, a estar sin móvil aunque sea unas horas al día, a dormir al raso aunque sea en nuestros seguros jardines o terrazas, a limitar nuestros productos de higiene a una pastilla de jabón...
Quizá dentro de nuestra incomodidad podamos sentir algo de lo que es no tenerlo todo, aún sabiendo que lo tenemos. No sé, sólo es una idea...

joe, la verdad es que da mucho que pensar!no te digo yo que si todo el mundo hiciera esto unos días, no les cambiaría la mentalidad...y además, de verdad!
ResponderEliminar