jueves, 28 de abril de 2011

A la tercera va la vencida

De lo que Utrecht tiene que ofrecer culturalmente hablando mi parada favorita es la casa Rietveld-Schröder. Varias personas, en su mayoría estudiantes de Arquitectura, me la habían recomendado antes de venir pero me costó 6 meses ir finalmente a verla. De hecho al principio la confundía con cualquier casa que fuera un poco distinta a las bajitas de ladrillo y tejados a dos aguas súper empinados.


Esta casa fue construida en 1924 por el arquitecto Gerrit Rietveld para la señora Schröder que se había quedado viuda y con tres niños. Finalmente acabaron viviendo juntos en cuanto el amigo Rietveld enviudó. Como el audio guía indica claramente “no eran solo amantes, eran almas gemelas”. Cómo se pasan los audio guías utrechtianos…


Nos queremos y somos modernos

No se pueden tomar fotos en el interior y es una pena porque es difícil describirla. Lo que hace que me encante es que es increíblemente moderna para su época e incluso ahora sigue sorprendiendo. Las paredes son móviles y se deslizan por raíles para formar las diferentes habitaciones, todo el espacio está súper aprovechado, los colores primarios aparecen discretamente por muchos rincones, todo está lleno de detalles sorprendentes…




Lo que la hace tan especial es que se diseño pensando siempre en las necesidades de sus habitantes y en su comodidad. Prueba de ello es que todas las habitaciones de la planta baja tienen puerta a la calle para darles libertad, el buzón es de cristal para ver inmediatamente si ha pasado el cartero, hay un armario para los mayores y uno más bajo para los niños en la entrada, todo puede plegarse para tener más espacio…

Banquito



Es tan diferente que incluso una de las hijas dijo una vez a sus compañeros de clase que ella no vivía en "esa casa tan rara". He ido ya tres veces (deberían contratarme de guía) y siempre me dan las mismas ganas de vivir ahí. Sin embargo y como bien me indicó mi sabia madre, hay cosas preciosas que no se pueden aplicar a nuestras propias casas. Supongo que lo único que puedes hacer es contemplar y dejarte impresionar sin remedio…

miércoles, 13 de abril de 2011

Lo que he aprendido en el Erasmus Vol. I

Hay muchos críticos al Erasmus. He oído toda clase de opiniones negativas sobre la pérdida de tiempo que es, cómo los padres se gastan un dineral en que sus hijos estén de fiesta, que no se aprende nada académicamente hablando, que es súper difícil tener novio e irte… Y qué coincidencia que todos los que dicen estas cosas no se han ido de Erasmus nunca...

¿Envidia?

Yo veo inminente el final de mi Erasmus y no puedo evitar reflexionar sobre lo que han sido estos meses a pesar de que todavía me quedan dos y medio para disfrutar aquí. Sinceramente he aprendido muchas cosas prácticas, he visto hasta dónde soy capaz de llegar, he conocido realidades nuevas, me he conocido mejor a mí misma para lo bueno y para lo no tan bueno…


¡Todavía no!


 Son muchas cosas y bastante dispares así que hoy le dedicaré la entrada a varias habilidades aprendidas aquí y ya iré escribiendo más.

En este tiempo he aprendido a, tachán-tachán…




Tomarme la vida con más calma

Una amiga dijo aquí que el Erasmus es un año diseñado para ser vago. A pesar de que tenemos bastante más trabajo académico del que esperábamos es verdad que mis obligaciones aquí son mínimas comparadas con las de España.

Take it easy

En Madrid suelo llenar mis días de actividades y planes, a veces más de lo que puedo abordar, duermo menos y tengo más nudos en la espalda. Aquí he aprendido que no pasa nada por levantarme más días a la semana sin despertador que con él -sobre todo si consideramos que a mi vuelta me pasaré el verano madrugando-, que darse panzadas de series también es divertido, que se puede perder el tiempo sin culpabilidad y que salir de fiesta no se limita al fin de semana. ¡Ya ni me muerdo las uñas! Me he convertido en una vaga temporalmente. Y tan feliz.


Echar de menos

Evidentemente y como persona normal que soy, ya había echado de menos antes. Pero normalmente echo de menos sitios y personas que he conocido estando fuera de casa. Hay realidades más o menos lejanas que he tenido la suerte de conocer y en las que pienso cada día sin excepción.

Sin embargo, aquí he aprendido a echar de menos Madrid y todo lo que representa. La diferencia es que sé perfectamente lo que está pasando allí y me estoy perdiendo. Aunque nunca he lamentado mi decisión de irme ha habido ciertas ocasiones especiales en que la morriña me ha atacado sin piedad.

También me he sorprendido a mí misma echando de menos las cosas más corrientes, los planes más cotidianos, las rutinas sencillas que me sé de memoria. Esas cositas a las que normalmente no presto atención porque parecen insignificantes. Es curioso qué cosas que se echan de menos cuando te vas de un sitio en que eres feliz.

:)


Echar de menos con tranquilidad me ha servido para valorar todo lo que tengo y darme cuenta una vez más de lo orgullosa que estoy de mis amigos, mi familia y de todo lo que hacen. Mucha gente dice que se va de Erasmus porque “está harto de Madrid”. Yo me fui encantada con Madrid y todo lo que allí hago pero sabía que no me arrepentiría de irme. Y así ha sido.

Creo que echar de menos me hace más fuerte. No se puede tener todo así que aprovecho lo de aquí con la certeza de que cuando vuelva todo seguirá en su sitio. 

jueves, 7 de abril de 2011

Toscana



Ocre, ruidosa, caliente, ruinosa y monumental, de comida deliciosa y coches imprudentes, llena de iglesias... La gente grita si quiere, se indigna en las colas, se abraza en público, bebe en la calle y gesticula mucho. 


Me encanta todo.
















¡María! ¡La llave!



viernes, 1 de abril de 2011

"Like"

Hoy voy a hablar de un tema un poco pasado de moda y que probablemente muchos conoceréis. ¿Qué entonces por qué le dedico una entrada? Porque a día de hoy sigue habiendo gente inteligente que conozco y respeto que es fan de esta página sin saber la verdad que hay detrás.

Qué grande es Facebook, y qué divertido fue el momento álgido de unirse a grupos y hacerse fan de todas las páginas. Después cambió al "me gusta" y ya no volvió a ser lo mismo.Mis amigos y yo entramos en una especie de espiral en la que nos hacíamos fan de todo lo que nos hacía gracia. Llegamos incluso a hacerle una página a uno de ellos porque se unía a todas las páginas imaginables.

Eran tiempos mejores...

Entre las páginas a las que me uní yo destaco: Yo también hice que tocaba el piano con la demo de mi teclado Casio; borrachos que cuidan a los amigos borrachos; palabras comunes que un día te suenan raras; madres que te contestan un sms con un simple OK; insultar a los insectos mientras les tiras insecticida; ¿qué carrera estudia tu hij@? Ahh, pues eso ahora tiene muchas salidas; reconstruir la noche anterior con tus amigos; qué guapa estás en esa foto, no pareces tú… Y muchas más, incluyendo toda variedad de “Señoras que…”

Aparte de la gracia que me hacían y la emoción de descubrir uno bueno antes que nadie, también son útiles para dar a conocer proyectos y obras sociales. Yo soy fan en Facebook -y en la vida real- de la Asociación Proyecto India, Proyecto Albania, XXIX FSTA, Pueblos Unidos, Red Íncola y Asociación Bokatas. Todos muy recomendables.

 


La página en cuestión del que hablaba al inicio es “cambio tesoros del Vaticano por comida para África, te apuntas?” Hoy, más de 2 millones de personas son fans. Se ha publicado muchas veces la verdad que esta página ignora y es que el Vaticano NO puede hacer eso debido al Derecho Internacional. De hecho, la Iglesia «tiene la tarea de conservar las obras de arte en nombre del Estado italiano. No las puede vender», según afirmó en su momento el Cardenal Paul Josef Cordes. Si así lo hicieran, sería considerado un delito de extracción del patrimonio cultural de la nación. Ojito.

No voy a extenderme en la acción admirable que hace la Iglesia Católica en el continente africano porque supongo que hasta el creador de la página tendrá una mínima idea. Lo que sí considero resaltable es que es muy fácil criticar cuando lo difícil es reconocer todos los tesoros que tenemos nosotros y a los que tanto nos cuesta renunciar. Es lo que comúnmente denominaríamos “ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”.

Lo dicho, el enunciado de esa página es simple y llanamente un sinsentido. Mejor buscar causas auténticas por las que luchar y no slogans huecos.

"Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo."
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Alexei Tolstoi (1882-1945) Novelista soviético.