Como buena residente holandesa, la bicicleta está muy presente en mi vida. Al principio me advirtieron de que consiguiera una cuanto antes porque era fundamental para moverse por aquí y no les hice mucho caso. La falta de costumbre. Sin embargo pronto me di cuenta de que efectivamente era lo más cómodo y en lo que todo el mundo se movía así que conseguí una, me la tuneé y me quedó preciosa.
| ¿Cómo es? |
Recuerdo que una amiga, estudiante de Arquitectura, me contó hace tiempo que en una de sus primeras clases le hicieron dibujar una bicicleta. Por lo visto, es algo de lo que todos tenemos una imagen mental pero es difícil dibujar. Y si no me creéis, probadlo, y veréis que no es nada fácil.
Toda Holanda está perfectamente diseñada para circular en bici con su terreno llano sin excepción y sus carriles-bici por ciudades y carreteras. Sin embargo, sus antecedentes son franceses y alemanes. En 1790 el conde francés Mede de Sivrac inventó en París el celerífero con cabeza de animal y en 1817, el barón alemán Carl von Drais inventó la draisana, un poco más sofisticada.
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| Draisana |
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| Rickshaw |
Este año he descubierto que la bici es cool. Sí, la bici mola. Es sana, ecológica, rápida, la aparcas donde quieres y apenas requiere mantenimiento o ningún cuidado. El mayor riesgo es que te la roben, lo cual es bastante común pero afortunadamente la mía lleva conmigo desde el principio sin problemas. Es verdad que al primero tuve mis más y mis menos porque es verdad que montar en bici no se olvida nunca pero a circular en bici no me había enseñado nadie. Tras un par de caídas ya me acostumbré a los atascos, a frenar con los pedales (no tienen frenos en el manillar), a señalizar mis giros y a tomármelo con calma.
Los holandeses son buena gente pero un tanto sosainas y fríos y tengo la teoría de que la bici es bastante culpable de esto. Me explico: Ellos van subidos a una bici desde que son bebés y les llevan sin ninguna protección en asientitos delante del manillar. Supongamos que los primeros cuatro años de su vida se desplazan en esos asientos en los que el viento les da directamente y van callados atontaditos por el frío. Es por esto que cuando crecen se han quedado medio pasmados por tantas ráfagas de aire recibidas sin pudor ninguno. Bueno, solo es una teoría…







