Una vez leí, no recuerdo dónde, algo así como que la felicidad consistía en una conversación con amigos y en cuidar un pequeño jardín. Es una ecuación simple pero me gusta. Y aunque es cierto que nunca he sido muy dada a la jardinería, la variable de la amistad me parece fundamental. Llega un momento vital en torno a la preadolescencia en que nos damos cuenta de lo importantes que son nuestros amigos. De repente nos entienden mejor que nadie y todos los planes son pequeñas aventuras llenas de anécdotas. En aquella época yo recuerdo que aún no salíamos de casa con cámaras digitales y no existían las redes sociales, aunque de haberlas habido hubiéramos hecho uso -y abuso- de ellas seguro. Pero no, en aquella época nos limitábamos a mandarnos sms con tochomóviles y escribirnos cartitas en clase llenas de colores, de "4ever friends" y de mayúsculas y minúsculas en riguroso desorden.
A medida que vamos creciendo encontramos otras herramientas para expresar que nos queremos -afortunadamente- pero también aparecen nuevas responsabilidades que nos hacen pasar la amistad a segundo plano. De adolescentes queremos mantener el grupo unido para siempre y de jovenzuelos eso ya no entra entre nuestros objetivos primordiales. Evidentemente, es parte del proceso natural de madurar pero creo que se le quita mucha importancia en los planes de futuro a los amigos. La amistad es algo fundamental, espero que no se me olvide cuando esté agobiada por los hijos, el trabajo, la vida...
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