En primer lugar, mil perdones por estar tanto tiempo sin actualizar. Cuando se tienen muchos campos abiertos se suelen posponer los individuales, o al menos eso hago yo. La verdad es que mi entrada de hoy es un poco Corazón, corazón porque quiero compartir varias historias amorosas que he conocido últimamente y que no me han dejado indiferente.
Está claro que hoy en día cada uno entiende las relaciones a su manera. Conceptos como la distancia o la exclusividad son aparentemente adaptables según las circunstancias. Mantengamos en el anonimato a los protagonistas: Un chica estupenda me contaba cómo había empezado con su novio, con el que lleva un año. Ella proviene de una familia de militares y durante uno de sus encuentros nacionales, la madre del chico en cuestión la había fichado como buena opción para su hijo, residente en la Academia de Infantería de Toledo. Sin cortarse un pelo la buena mujer les había presentado con toda su intencionalidad y tras varios encuentros y algún beso en la mejilla, él la había pedido ser novios. Delante del Alcázar, ella aceptó sin dudarlo y hasta hoy. Y yo que creía que esas historias habían desaparecido tras la época de nuestras abuelas... ¡Pues no!
No menos sorprendente es la historia de otro gran chico que hace poco confesó que quien nos había presentado como su primo, era en realidad su novio y ahora habían decidido casarse. Al ser creyente, no quería limitar la celebración de su boda a un acto civil y una fiesta así que un sacerdote -muy querido por él, por mí y por tantos- se había ofrecido a celebrar una misa de bendición por su relación y sus vidas. Os puedo asegurar que fue una de las misas más emotivas a las que he asistido, con unas familias encantadas de que sus hijos se hubieran juntado y un puñado de amigos felices de participar en su unión.
Sin conclusiones, sólo ¡Viva el Amor!
Está claro que hoy en día cada uno entiende las relaciones a su manera. Conceptos como la distancia o la exclusividad son aparentemente adaptables según las circunstancias. Mantengamos en el anonimato a los protagonistas: Un chica estupenda me contaba cómo había empezado con su novio, con el que lleva un año. Ella proviene de una familia de militares y durante uno de sus encuentros nacionales, la madre del chico en cuestión la había fichado como buena opción para su hijo, residente en la Academia de Infantería de Toledo. Sin cortarse un pelo la buena mujer les había presentado con toda su intencionalidad y tras varios encuentros y algún beso en la mejilla, él la había pedido ser novios. Delante del Alcázar, ella aceptó sin dudarlo y hasta hoy. Y yo que creía que esas historias habían desaparecido tras la época de nuestras abuelas... ¡Pues no!
No menos sorprendente es la historia de otro gran chico que hace poco confesó que quien nos había presentado como su primo, era en realidad su novio y ahora habían decidido casarse. Al ser creyente, no quería limitar la celebración de su boda a un acto civil y una fiesta así que un sacerdote -muy querido por él, por mí y por tantos- se había ofrecido a celebrar una misa de bendición por su relación y sus vidas. Os puedo asegurar que fue una de las misas más emotivas a las que he asistido, con unas familias encantadas de que sus hijos se hubieran juntado y un puñado de amigos felices de participar en su unión.
Sin conclusiones, sólo ¡Viva el Amor!