Adiós, me voy donde la vida es vida. Donde se quiere como a la familia, no por lo guapos, lo listos o lo productivos que sean los otros, sino sólo por ser y por acompañar. Me voy a gastarme un poquito, a liberarme, a bailar en una pista de baile de tierra, a pasear por un playa con vacas, a mojarme, a mancharme, a desprenderme, a disfrazarme, a reencontrarme, a enfrentarme al reto, a decir que sí.
Proyecto Esperanza, qué ganas de volver...
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