lunes, 11 de julio de 2011

Wind of change

Que el verano mola es indiscutible. Siempre estará la que se queja del calor o de los niños gritones de la piscina pero la mayoría de los mortales coincidimos en lo mismo en esta época '¡Qué gusto que sea verano!' Y eso que yo este año no tengo vacaciones a mi antigua usanza sino que las mañanas me las paso de becaria. Y la verdad, tan feliz. Será que llevaba un año concienciada de que este verano es lo que tocaba y lo que quería. Será que he tenido la suerte de estar justo donde quiero. O será que Madrid me gusta a todas horas. ¡Ay, lo que he echado de menos mi ciudad en diversas ocasiones este año! Se me encendía la sangre al oír a los parisinos hablar de su capital como si no existiera nada más sobre la faz de la Tierra. No lo puedo evitar, Madrid me gusta, me encanta. Y eso que ahora no lo puedo disfrutar tanto como querría porque nunca he sabido trasnochar y madrugar al día siguiente como modo de vida. Eso sí, alguna excepción me he permitido. Por primera vez me he dado cuenta de que en verano siguen existiendo las entre-semanas, los findes, y lo que es más sorprendente, ¡los puentes! Normalmente a nadie le gustan los cambios, pero citando a Heráclito (hoy estoy erudita) "nada es permanente excepto el cambio". Así que lo mejor será abrazar las nuevas rutinas con alegría y darlo todo en cada situación.

2 comentarios:

  1. Cocidito madrileño
    repicando en la buhardilla

    Cuando vengas a Madrid, chulona mía
    voy a hacerte emperatriz de Lavapies.

    Y vas a ver lo que es canela fina
    y armar la tremolina
    cuando vengas a Madrid.

    Cascorro, Cibeles...
    y el arco de Cuchilleros.

    ResponderEliminar
  2. "Madrid es meterse las manos en los bolsillos como nadie en el mundo"

    Ramón Gómez de la Serna.

    ResponderEliminar