sábado, 4 de junio de 2011

PI2009

Hacía calor. No el calor al que estoy acostumbrada, era más húmedo y más pesado, te caía sobre el cuerpo sin que lo notaras porque el sol se ocultaba tras las nubes como la mayoría de mis días allí. Me había tocado conocer al sol indio tímido, discreto, que calentaba sin querer alardear.

No sabía dónde estaba, ni remotamente. ¿Cómo lo voy a saber yo que siempre he sido un desastre con la geografía? En alguna aldea remota, insignificante, en una región muy amplia del Estado de Karnataka. Era “el día de las aldeas”, en el que por grupos de tres un niño, mal llamado intocable por su condición de descastado, nos llevaba a su casa a pasar el día. El bus nos iba soltando y aquel pequeño era nuestra única seguridad.

Comimos su comida, hablamos con sus gentes, jugamos con los niños y después nos llevó a un templo que estaba a un ratito andando. Y fue en ese trayecto, bajo el calor sobre el camino de tierra cuando pensé que quizá eso era la Vida más auténtica que había vivido hasta el momento. No sabía dónde estaba, no tenía un teléfono con acceso a internet, no sabía qué era lo que había comido. Mi guía era un niño de unos 12 años. Si algo pasaba, nadie llegaría rápidamente a por nosotros. Pero era absurdo pensar en eso porque, ¿qué iba a pasar?



Hoy me ha venido este recuerdo a la cabeza y lo mantengo tan vívido como cuando sucedió, al igual que todos los de aquel tiempo lejos de casa. Creo que necesitamos muchas cosas mal necesitadas como la certeza absoluta sobre todas las cosas. Quizá lo único que importe sea como dijo el obispo Pedro Casáldiga, que al final de tu vida puedas enseñar un corazón lleno de nombres.


5 comentarios:

  1. "No sabía donde estaba, ni remotamente"
    Estabas donde tenías que estar.

    ResponderEliminar
  2. Lo he tenido que leer un par de veces; no porque me pareciera un mal post, sino porque me ha parecido demasiado bueno.
    Dan ganas de estar alli, dan ganas de vivirlo y dan ganas de desear que fuera un recuerdo...
    Adelantamos tu cumpleaños este año vale?tengo regalo para ti...quiero que te adentres en las aventuras de la Pasion India

    ResponderEliminar
  3. Me acuerdo de esta experiencia tuya, lo cuentas con la misma intensidad que cuando volviste. Y me alegro de volver a escucharla. Viva el 28 de junio!

    ResponderEliminar
  4. Con tan pocas palabras puedes expresar tanto... los que te leemos y te conocemos, todos sabemos lo que ha significado la India para ti, y has podido expresar una parte en poco más de 20 líneas!

    ResponderEliminar
  5. ah por cierto, muy bonito el cambio de diseño del blog!

    ResponderEliminar