miércoles, 13 de abril de 2011

Lo que he aprendido en el Erasmus Vol. I

Hay muchos críticos al Erasmus. He oído toda clase de opiniones negativas sobre la pérdida de tiempo que es, cómo los padres se gastan un dineral en que sus hijos estén de fiesta, que no se aprende nada académicamente hablando, que es súper difícil tener novio e irte… Y qué coincidencia que todos los que dicen estas cosas no se han ido de Erasmus nunca...

¿Envidia?

Yo veo inminente el final de mi Erasmus y no puedo evitar reflexionar sobre lo que han sido estos meses a pesar de que todavía me quedan dos y medio para disfrutar aquí. Sinceramente he aprendido muchas cosas prácticas, he visto hasta dónde soy capaz de llegar, he conocido realidades nuevas, me he conocido mejor a mí misma para lo bueno y para lo no tan bueno…


¡Todavía no!


 Son muchas cosas y bastante dispares así que hoy le dedicaré la entrada a varias habilidades aprendidas aquí y ya iré escribiendo más.

En este tiempo he aprendido a, tachán-tachán…




Tomarme la vida con más calma

Una amiga dijo aquí que el Erasmus es un año diseñado para ser vago. A pesar de que tenemos bastante más trabajo académico del que esperábamos es verdad que mis obligaciones aquí son mínimas comparadas con las de España.

Take it easy

En Madrid suelo llenar mis días de actividades y planes, a veces más de lo que puedo abordar, duermo menos y tengo más nudos en la espalda. Aquí he aprendido que no pasa nada por levantarme más días a la semana sin despertador que con él -sobre todo si consideramos que a mi vuelta me pasaré el verano madrugando-, que darse panzadas de series también es divertido, que se puede perder el tiempo sin culpabilidad y que salir de fiesta no se limita al fin de semana. ¡Ya ni me muerdo las uñas! Me he convertido en una vaga temporalmente. Y tan feliz.


Echar de menos

Evidentemente y como persona normal que soy, ya había echado de menos antes. Pero normalmente echo de menos sitios y personas que he conocido estando fuera de casa. Hay realidades más o menos lejanas que he tenido la suerte de conocer y en las que pienso cada día sin excepción.

Sin embargo, aquí he aprendido a echar de menos Madrid y todo lo que representa. La diferencia es que sé perfectamente lo que está pasando allí y me estoy perdiendo. Aunque nunca he lamentado mi decisión de irme ha habido ciertas ocasiones especiales en que la morriña me ha atacado sin piedad.

También me he sorprendido a mí misma echando de menos las cosas más corrientes, los planes más cotidianos, las rutinas sencillas que me sé de memoria. Esas cositas a las que normalmente no presto atención porque parecen insignificantes. Es curioso qué cosas que se echan de menos cuando te vas de un sitio en que eres feliz.

:)


Echar de menos con tranquilidad me ha servido para valorar todo lo que tengo y darme cuenta una vez más de lo orgullosa que estoy de mis amigos, mi familia y de todo lo que hacen. Mucha gente dice que se va de Erasmus porque “está harto de Madrid”. Yo me fui encantada con Madrid y todo lo que allí hago pero sabía que no me arrepentiría de irme. Y así ha sido.

Creo que echar de menos me hace más fuerte. No se puede tener todo así que aprovecho lo de aquí con la certeza de que cuando vuelva todo seguirá en su sitio. 

8 comentarios:

  1. Estupenda entrada. Qué fuerte que hayas usado la misma foto de "The end" que usé yo para ilustrar el evento de mi fiesta de despedida de París hace un año. Vale, solo es poner "The end" en Google Images, pero hemos elegido la misma!

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  2. Lo calificaría de bastante fuerte, sí:)!

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  3. Todavía te queda mucho por disfrutar de Utrecht.
    Hay que aprovechar hasta el último segundo.
    Te acordarás siempre de este año.
    ¡Disfruta!
    ¡Viva la Kalverstraat!

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  4. ine! que razón tienes!!echar de menos te hace crecer, te hace crecer en todos los aspectos de la vida! y estoy contigo de que te hace mas fuerte...
    con respecto a tomarse la vida con más calma...me alegro porque el ritmo que se tenia el año pasado era inhumano...como dice mi madre siempre:hay que hacer las cosas despacito y con buena letra...(que sabias son las madres)
    me ha encantado! enhorabuena una vez mas!

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  5. Yo tambien he aprendido a echar de menos con los Erasmus. Y encima sin fiestas!

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  6. vaga temporalmente!! jajajajaja como que no te echabas HORAS y HORAS de siesta antes de irte... pero estoy de acuerdo en que no eras vaga, solo marmota...

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  7. HOME SWEET HOME, always was, always will…

    a medida que pasa el tiempo, mas creces, mas ves, disfrutas, viajas, escuchas, te mueves, apuntas, aprendes, valoras, extranias… todas ellas, TODAS ELLAS te marcan y se quedan grabadas. A unos se les borra con el tiempo esas grabaciones y a otros les forman su persona. Tu eres del Segundo grupo, lo bueno?lo implementas, lo malo?lo implementas aun mas para ir con preaviso y cuidado a la proxima.

    Echas de menos a las personas que mas te importan, que mas te cuidan, que mas se interesan… las demas simplemente dejan de estar en tus pensamientos. Echarlas de menos como bien dices te hace ser mas fuerte, te hace querer un poco de cada una de esas personas que tanto valoras y quedartelo para ti, echarlas de menos te hace quererlas mas verdad? Y cuanto mas amor tengas, mas grande seras!!

    Echas de menos pequenias cosas, pequenias comodidades, rutinas en las que ni te parabas a pensar, y aunque lejos de casa te vas construyendo tu propia casa es inevitable querer lo que tenias antes.

    Que suerte tenemos! Que suerte tenemos de tener todo eso, de a la distancia seguir teniendolo, de tener a esas personas para poder valorarlas y quererlas, de tener un retorno y que nos esten esperando…

    Disfruta aun esos 2 meses que te quedan de ser amita de tu casa, cocinarte y limpiar tu casa, montar en tu bici rosa, tener compi de piso, ser tu la administradora y la que tome todas las decisions, disfruta de las fiestas, borracheras, disfraces, bailes, extranjeros y mas extranjeros, tus puentes y calles de piedras, colarte en el bus, crepes, viajes y mas viajes, nuevos amigos en persona y antiguos a la distancia, rezos, peticiones, agradecimientos… disfruta el echar de menos.

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